Padre Félix Varela: sacerdote, maestro y pensador cubano

Por Redacción Iglesia Cubana · Actualizado 4 de noviembre de 2026

Félix Varela y Morales es una de las figuras más respetadas de la historia cubana. Sacerdote, profesor, diputado, periodista y pastor de inmigrantes en Nueva York, dejó una obra que todavía se lee en las aulas y en los seminarios. Esta guía resume su vida y explica por qué su nombre sigue presente en Cuba y en su diáspora.

Infancia y formación

Félix Varela nació en La Habana el 20 de noviembre de 1788. Quedó huérfano de madre muy pronto y pasó parte de su infancia en San Agustín de la Florida, entonces territorio español, donde su abuelo era militar. Cuentan sus biógrafos que, cuando le propusieron seguir la carrera de las armas, respondió que quería ser soldado de Jesucristo y no matar hombres, sino salvar almas. La anécdota resume bien el carácter que mostraría toda su vida.

De regreso a La Habana estudió en el Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio y en la Universidad. Fue ordenado sacerdote en 1811, con poco más de veintidós años.

El profesor del Seminario de San Carlos

Muy joven obtuvo la cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos. Allí introdujo cambios que entonces resultaban audaces: enseñó en castellano en lugar de latín, incorporó la física experimental y la química, y defendió que el estudiante debía razonar por sí mismo en lugar de repetir autoridades. Su obra Lecciones de filosofía y su Miscelánea filosófica forman parte de esa renovación.

A partir de 1820 se encargó también de la nueva cátedra de Constitución, creada para explicar la Constitución liberal española de 1812. Sus clases atrajeron a muchos jóvenes que luego serían figuras del pensamiento cubano, como José Antonio Saco y José de la Luz y Caballero. Fue Luz y Caballero quien lo recordó como el que «nos enseñó primero en pensar», la frase por la que muchos cubanos lo conocen.

Diputado a las Cortes

En 1821 fue elegido diputado por La Habana a las Cortes españolas y viajó a Madrid. Allí presentó propuestas sobre el gobierno de las provincias de ultramar y preparó un proyecto para la abolición gradual de la esclavitud, una posición muy adelantada para su tiempo. También defendió el reconocimiento de la independencia de las nuevas repúblicas hispanoamericanas.

En 1823 la restauración absolutista de Fernando VII acabó con el régimen constitucional. Los diputados que habían votado la incapacidad temporal del rey fueron condenados a muerte, y Varela figuraba entre ellos. Tuvo que huir. Ya no volvería a Cuba.

El exilio en Estados Unidos

Varela llegó a Estados Unidos a finales de 1823. En Filadelfia comenzó a publicar El Habanero, un periódico político en el que defendía la independencia de Cuba por medios propios, sin depender de potencias extranjeras. La publicación circuló de forma clandestina en la isla y llegó a provocar, según se cuenta, un intento de asesinarlo.

Pronto se instaló en Nueva York, donde dedicó la mayor parte de su energía al trabajo pastoral. La ciudad recibía entonces a miles de inmigrantes irlandeses pobres, a menudo mal vistos por la población protestante. Varela fundó parroquias, escuelas y obras de asistencia, atendió a enfermos en las epidemias de cólera y escribió en defensa de los católicos en un ambiente de fuerte hostilidad. Fue nombrado vicario general de la diócesis de Nueva York en 1837.

Las Cartas a Elpidio

Entre 1835 y 1838 publicó las Cartas a Elpidio sobre la impiedad, la superstición y el fanatismo en sus relaciones con la sociedad. Dirigidas a un joven imaginario, Elpidio, que representa a la juventud cubana, las cartas reflexionan sobre la fe, la tolerancia y la vida pública. Muchos lectores las consideran su testamento intelectual. En ellas aparece la idea de que no hay patria sin virtud, ni virtud sin religión, una frase que sus herederos han citado una y otra vez.

Últimos años y muerte

Enfermo de asma y agotado por el trabajo, Varela se trasladó en sus últimos años a San Agustín, en la Florida, la ciudad de su infancia. Allí murió pobre el 25 de febrero de 1853. Fue enterrado en el cementerio de Tolomato. En 1911 sus restos fueron trasladados a La Habana y desde entonces reposan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

La causa de beatificación

La Arquidiócesis de Nueva York abrió en los años ochenta la causa de beatificación de Félix Varela. En 2012 la Santa Sede aprobó el decreto sobre sus virtudes heroicas y le concedió el título de Venerable. El siguiente paso, la beatificación, requiere el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. En Cuba, la Iglesia ha promovido el conocimiento de su figura a través de centros de estudio, publicaciones y celebraciones en torno a su nacimiento, cada 20 de noviembre.

Por qué sigue siendo una referencia

Esa coincidencia explica que su figura sea reconocida tanto por la Iglesia como por instituciones civiles, dentro y fuera de Cuba. Las visitas papales de 1998, 2012 y 2015 lo mencionaron en varios discursos; puede leer más en la guía sobre las visitas papales a Cuba.

Para seguir leyendo

Las obras de Varela se han reeditado muchas veces y buena parte de ellas pueden consultarse en bibliotecas digitales. Si le interesa la historia de la Iglesia en La Habana, la guía de la Catedral de La Habana describe el entorno en el que se formó. Para una visión de conjunto, vea la guía sobre la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba o el índice de guías.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue el padre Félix Varela?

Un sacerdote, profesor y filósofo habanero (1788-1853), considerado uno de los padres del pensamiento cubano. Enseñó en el Seminario de San Carlos, fue diputado a las Cortes españolas y vivió sus últimos treinta años exiliado en Estados Unidos.

¿Por qué se dice que enseñó a pensar a los cubanos?

La frase procede de José de la Luz y Caballero, que lo recordó como el que «nos enseñó primero en pensar». Se refiere a su renovación de la enseñanza de la filosofía y de las ciencias en La Habana.

¿Dónde están los restos de Félix Varela?

Murió en San Agustín, Florida, en 1853. Sus restos fueron trasladados a La Habana en 1911 y se conservan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

¿En qué punto está su causa de beatificación?

En 2012 la Santa Sede reconoció sus virtudes heroicas y recibió el título de Venerable. Para la beatificación se requiere el reconocimiento de un milagro.

Fuentes