San Lázaro y el santuario de El Rincón

Por Redacción Iglesia Cubana · Actualizado 4 de noviembre de 2026

Cada mes de diciembre, una de las peregrinaciones más impresionantes de Cuba recorre las carreteras del sur de La Habana. Miles de personas caminan, algunas descalzas o arrastrándose, hacia un pequeño santuario en El Rincón. Esta guía explica el origen del lugar y las devociones que se cruzan en él.

Un santuario nacido junto a un leprosorio

La historia de El Rincón está unida a la de los enfermos de lepra. En La Habana colonial existió durante siglos un hospital de San Lázaro dedicado a ellos, situado junto al mar, en la zona que hoy da nombre a la calle San Lázaro. En la primera mitad del siglo XX los enfermos fueron trasladados a un nuevo hospital en El Rincón, entonces una zona rural a las afueras de la ciudad. Junto al hospital se levantó una capilla dedicada a San Lázaro, que con los años se convirtió en santuario nacional.

La atención a los enfermos ha seguido siendo parte esencial del lugar. Durante décadas, religiosas y personal sanitario han cuidado allí a pacientes con lepra y con otras enfermedades crónicas. La lepra es hoy una enfermedad curable con tratamiento, como recuerda la Organización Mundial de la Salud, pero el estigma que la rodeó durante siglos explica la carga simbólica del santuario.

Dos Lázaros

Quien visita El Rincón se encuentra con una figura muy concreta: un hombre pobre, cubierto de llagas, apoyado en muletas y acompañado por perros que le lamen las heridas. Es el Lázaro de la parábola que Jesús cuenta en el Evangelio de Lucas, el mendigo que yacía a la puerta del rico.

La Iglesia, en cambio, celebra el 17 de diciembre a San Lázaro, y en la tradición católica se ha identificado con frecuencia al santo con Lázaro de Betania, el amigo de Jesús al que, según el Evangelio de Juan, resucitó. En el santuario conviven ambas imágenes. Los sacerdotes que atienden el lugar suelen explicar esta diferencia a los peregrinos, sin restar valor a la devoción popular hacia el «Lázaro de las muletas», símbolo de los pobres y los enfermos.

La devoción popular

San Lázaro es, junto con la Virgen de la Caridad del Cobre, una de las devociones más extendidas en Cuba. Se le piden sobre todo curaciones, y las promesas que se hacen en su nombre pueden ser muy exigentes: caminar kilómetros, vestir de saco o de morado, cargar piedras, avanzar de rodillas.

Como ocurre con la Caridad, la figura de San Lázaro forma parte también del sincretismo religioso cubano. En las religiones de origen africano se le asocia con Babalú Ayé, una divinidad relacionada con las enfermedades de la piel y las epidemias. Por eso en la peregrinación se mezclan fieles católicos, practicantes de otras tradiciones y personas que acuden por costumbre familiar. La Iglesia acoge a todos, al tiempo que anuncia el Evangelio y aclara el sentido cristiano de la fiesta.

La noche del 16 de diciembre

La peregrinación alcanza su punto culminante la noche del 16 al 17 de diciembre. Desde la tarde, la carretera que lleva a El Rincón se llena de gente. Muchos salen de La Habana o de pueblos cercanos y caminan durante horas. Algunos cumplen promesas especialmente duras, avanzando de rodillas o tumbados, empujando piedras, a veces ayudados por familiares que les van limpiando el camino.

A medianoche se celebra la misa y durante todo el día 17 el santuario recibe un flujo continuo de personas que quieren acercarse a la imagen, encender una vela o dejar una ofrenda. Las autoridades sanitarias y la Iglesia suelen organizar asistencia para quienes se agotan o se hieren durante el camino.

La visita de Juan Pablo II

El 24 de enero de 1998, durante su viaje a Cuba, Juan Pablo II visitó el santuario de San Lázaro y se encontró con los enfermos atendidos en el hospital. En su discurso habló del sentido cristiano del sufrimiento y de la dignidad de los enfermos. Fue uno de los momentos más personales de aquel viaje, que se describe en la guía sobre las visitas papales a Cuba.

Lo que dice el Evangelio

Las dos figuras que se veneran en El Rincón proceden de textos distintos. En el capítulo 16 del Evangelio de Lucas, Jesús cuenta la parábola de un hombre rico que banqueteaba cada día y de un pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas, que yacía a su puerta y deseaba saciarse con lo que caía de la mesa; los perros venían a lamerle las heridas. Al morir, el pobre es llevado junto a Abraham, mientras el rico sufre. Es el único personaje de las parábolas de Jesús que tiene nombre propio.

En el capítulo 11 del Evangelio de Juan aparece otro Lázaro, hermano de Marta y María, vecino de Betania y amigo de Jesús, que muere y es devuelto a la vida. La tradición cristiana ha venerado a este Lázaro como santo, y en Oriente y Occidente se le han dedicado iglesias y leyendas.

La devoción cubana tomó sobre todo la imagen del mendigo, quizá porque expresaba mejor la situación de los enfermos de lepra que vivían en los hospitales de San Lázaro. El mensaje de la parábola, la atención a los pobres que están a nuestra puerta, encaja de forma natural con la historia del santuario.

Visitar El Rincón con respeto

Lo que El Rincón dice de Cuba

El Rincón muestra una religiosidad hecha de cuerpo y de promesa, muy ligada a la salud y a la familia. También muestra una Iglesia que durante décadas sostuvo una presencia discreta junto a los enfermos, incluso cuando su vida pública estaba muy limitada. Para conocer cómo está organizada la Iglesia en la isla, vea la guía sobre la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y sus diócesis; para La Habana, la guía de la Catedral. Todas las guías están en el índice.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la peregrinación a El Rincón?

La gran peregrinación tiene lugar la noche del 16 y el día 17 de diciembre, fiesta de San Lázaro. Muchas personas caminan durante horas desde La Habana y los pueblos cercanos.

¿Dónde está el santuario de San Lázaro?

En El Rincón, una localidad del municipio de Boyeros, en las afueras de La Habana, cerca de Santiago de las Vegas.

¿Por qué San Lázaro aparece con muletas y perros?

La imagen popular representa al Lázaro pobre de la parábola del rico y el mendigo (Evangelio de Lucas, capítulo 16). La Iglesia venera en el santuario a San Lázaro, y explica a los fieles la distinción entre ambas figuras.

¿Qué relación tiene el santuario con los enfermos?

Junto al santuario funciona desde hace casi un siglo un hospital que nació como leprosorio. La atención a los enfermos de lepra está en el origen del lugar.

Fuentes