Ordenado para servir

27 de abril de 2016

Texto de archivo publicado el 27 de abril de 2016 en la sección «Noticias de Santiago de Cuba».

Ordenado para servir

VÍCTOR FIGUEROA, ACTUAL VICERRECTOR DEL SEMINARIO SAN BASILIO MAGNO, FUE ORDENADO DIÁCONO EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE CUBA

Comunidad del Seminario San Basilio Magno

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, Catedral, 25 de abril de 2016:El domingo 17 de abril pasado, en horas de la tarde, la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de la diócesis de Santiago de Cuba, repicó campanadas de alegría por la ordenación diaconal de Víctor Figueroa, actual vicerrector del seminario San Basilio Magno, quien realiza una experiencia con la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.

Coincidiendo ese día con la Jornada mundial de Oración por las Vocaciones y la del Buen Pastor, muchas comunidades decidieron ponerse en marcha hacia la Catedral y allí reunidas festejar con júbilo este gran regalo del Señor.

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La celebración eucarística, presidida por monseñor Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, los obispos Emilio Aranguren, de Holguín, y Wilfredo Pino, de Guantánamo-Baracoa;y los sacerdotes y diáconos de la diócesis primada de Cuba, tuvo la brillantez que ameritaba la ocasión. Jesús, el Buen Pastor, invitaba, a través del servicio de sus colaboradores a aprender de Él, adquiriendo una sensibilidad pastoral que sintonizara con las necesidades de sus fieles.

Tras el rito de la ordenación, no fueron pocos los que por la emoción dejaron caer alguna lágrima, especialmente los más cercanos a Víctor, que de antemano ya ven al modelo de pastor con el que habrán de conformar sus vidas, sintiendo gozo, esperanza y seguridad. Esa es la tarea del pastor que guía a los fieles: protegerlos de “los peligros de despeñaderos, de zarzas espinosas, de ladrones y de fieras”.

Agradecer en ese momento, fue la reacción más inmediata del recién ordenado en el ministerio diaconal. Conmovido y ante todo el pueblo refirió:“Doy gracias a Dios por haberme elegido para el ministerio diaconal. A la vez que le pido su gracia para llevar este servicio con dignidad y fidelidad. Doy gracias, también a ustedes, pueblo de Dios, porque a ustedes me debo, a ustedes nos debemos todos los ministros ordenados. Dios nos elige de entre el pueblo para servir al pueblo. Por favor, recuérdennos que somos servidores y no jueces, que somos portadores de misericordia y no portadores de castigo”.

Al terminar la Eucaristía en la Catedral, los asistentes tuvieron la certeza de que el regalo del diaconado es de incesante servicio, capaz de esperanzar los corazones y avivar con el ejemplo de un verdadero pastor el amor inmenso de Dios, que se nos revela en Jesucristo.