Toquen Presto a Fuego. Concierto conmemorativo.
Texto de archivo publicado el 30 de julio de 2015 en la sección «Noticias de Santiago de Cuba».

Por: P. Jorge Catasús Fernández
Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 28 de julio de 2015 / En el 212 aniversario del fallecimiento del insigne Maestro de la Capilla de Música de nuestra Catedral Primada, Esteban Salas (1725-1803), tuvo lugar el pasado 16 de julio un hermoso concierto, en la Iglesia de Santa Lucía, Parroquia de Nuestra señora de los Dolores. Participaron el Coro Orfeón Santiago y la Camerata Esteban Salas, bajo la dirección de la profesora Daria Abreu.
En el comienzo del programa ofrecieron tres obras sacras del repertorio internacional: Amor de mi alma (Randall Stroope), Alleluya (Mahle) y Amén (Dan Forrest). En la segunda parte, interpretaron dignamente cinco obras del maestro Salas: la cantada Tú, mi Dios, entre pajas (solista: Vilma Ramírez), y los villancicos: Una nave mercantil, Claras luces (solista: Arasay Machirán), Si al ver en el Oriente (solista: Enrique Chávez) y Toquen presto a fuego (solista: Grisel Gómez). Además, Misa a tres y Ave María (Solistas: Melvin Rodríguez y Manuel Lorente) del maestro de Capilla de nuestra Catedral, en la segunda mitad del siglo XIX, Cratilio Guerra.
El cierre fue un homenaje del Orfeón Santiago a la ciudad en sus cinco siglos de fundada. Tres composiciones del joven y talentoso músico cobrero Melvin Rodríguez, compositor, arreglista y miembro del Orfeón: Abel, dedicada a Abel Santamaría, con texto del poeta Cos Cause; Requiem (Homenaje a Frank País) y Mariana, en el bicentenario del natalicio de Mariana Grajales. Estas dos últimas con letra y música de Rodríguez.
No podía faltar, antes de concluir, el Iré a Santiago, con versos de Federico García Lorca, música de Roberto Valera y la exquisita interpretación de la destacada agrupación coral de nuestra ciudad.
El precioso libro La Virgen de la Caridad en el alma del pueblo cubano de Emilio Cueto fue obsequiado al Orfeón por su autor y nuestro Arzobispo Mons. Dionisio García, en la persona de su directora Daria Abreu, y otro ejemplar al maestro Melvin.
Una noche de espléndida recordación del distinguido músico y ejemplar presbítero Esteban Salas, y de regalo a la otrora villa de Santiago de Cuba en su 500 cumpleaños.