Se abren las Puertas de la Misericordia en Vueltabajo
Texto de archivo publicado el 16 de diciembre de 2015 en la sección «Noticias de Pinar del Río».

Tania Gómez Rodríguez
Diócesis de Pinar del Río, Catedral de San Rosendo, 11 de diciembre de 2015: Para aprender que “el perdón y la misericordia es lo que más desea Dios”, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Con esta invitación al peregrinaje, se inicia en toda la Iglesia Universal el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.
La noche del martes en Pinar del Río, en el extremo occidental de Cuba, el gesto de apertura de la Puerta de la Misericordia se vio repetido en las cuatro zonas pastorales, donde en cada una existe un templo destinado a ser Templo Jubilar durante este Año Santo.
La Catedral de San Rosendo recibió a los fieles de las parroquias de la zona quienes acompañados de sus pastores, peregrinaron para iniciar este tiempo que invita a la reflexión y al acompañamiento “poniendo en el centro de nuestras vidas a Cristo, Misericordia hecha carne, que hace visible en nosotros el amor de Dios”. (Papa Francisco)
Con el Evangelio de la Encarnación, Mons. Jorge E. Serpa, dirigía su Homilía hacia “la alegría de quienes se encuentran con Dios como lo hizo la Virgen. Las primeras palabras del Ángel a María fueron “Alégrate, que el Señor está contigo” y esa es la clave de la vida: Dios siempre nos acompaña. Cuando perdemos a Dios, perdemos la alegría; entonces llega el miedo, que no es un buen acompañante.”
“La Iglesia debe aprender, como la Virgen, a tener siempre los brazos abiertos” para servir a los demás y para acoger a Dios que viene a visitarnos. Por eso, durante este año y en el resto de nuestro peregrinar por este mundo, debemos estar atentos y desocupados para socorrer a los que lo necesiten, ya sea física o espiritualmente. Este pensamiento motivó la creación de un fondo de ayuda, ya sea de ropa, dinero o alimentos no elaborados, que se destinará a los más necesitados en las comunidades. Iniciativa que se ha visto materializada a través de una ofrenda presentada al concluir la celebración, que lleva grabado el lema del Año Jubilar: “Misericordiosos como el Padre”.
Nos esperan meses de trabajo intenso. A través de las diferentes pastorales y en las mismas comunidades, se comienza a trabajar el material “La Escuela de la Misericordia” que nos ofrece doce temas de formación para todos los agentes de pastoral. Los catequistas también han comenzado su ciclo de formación correspondiente a este período, con el tema de la misericordia, buscando herramientas para fomentar en los niños el espíritu misericordioso y cada comunidad también ha preparado, según las realidades particulares, diferentes iniciativas para vivir este Año Jubilar como una preparación para el resto de la vida.