Ánima, una experiencia de crecimiento
Texto de archivo publicado el 26 de abril de 2016 en la sección «Noticias de La Habana».

René González Pérez
Arquidiócesis de La Habana, El Cerro, Convento de las Religiosas de María Inmaculada, 23 de abril de 2016: El mundo de hoy, necesita más que nunca del testimonio concreto de personas que tienen otros valores en el centro de sus vidas, personas que no corren para ganar, sino que han sido ganadas por Cristo y su amor visible en la creación.
En el Evangelio de san Marcos 16,15 puede leerse: “Vayan por el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda la creación”; y este ha sido un mandamiento divino que ha devenido premisa para las Religiosas de María Inmaculada (RMI), razón por la que del primero al 3 del de abril pasado han desarrollado en el Convento de dicha congregación en la barriada del Cerro, en La Habana, una experiencia de crecimiento espiritual denominada Ánima, como respuesta de la necesidad de formación para jóvenes animadores.
En el encuentro participaron 11 jóvenes de las cuatro casas fundadas en la Isla desde inicios del siglo XX: Las Tunas, Cienfuegos, Trinidad y La Habana. En esta ocasión el encuentro fue motivado por las hermanas Marbelis y Cristina, despertando un fuerte sentimiento de gratitud hacia Dios y hacia las hermanas, que como Santa Vicenta María López y Vicuña, su fundadora, han consagrado su vida a los jóvenes, para que vivan bien y se salven.
Espacio significativo constituyeron los momentos de oración, dinámicas, temas de reflexión y el taller de alfarería que devino una experiencia muy interesante sobre todo para concientizar lo importante que resultan los espacios formativos para la vida de la Iglesia y el pueblo cubano.
“Hoy nos toca vivir este momento histórico, el presente, y debemos vivirlo con pasión”, afirmaba uno de los participantes mientras concluía que “…nosotros los jóvenes de este tiempo tenemos en nuestras manos solamente este ahora, este tiempo de Dios que es el único, “el talento de oro” que ha puesto en nuestras manos para que lo hagamos fructificar”.
El II Domingo de Pascua -fiesta de la Divina Misericordia- fue ámbito propicio para el acercamiento a la difícil realidad de varias personas que son atendidas en un comedor benéfico que la congregación sostiene en La Habana.
En los rostros de estas personas sencillas se manifestaban admiración, sonrisas y sorpresa envueltas en los cantos de los jóvenes que acudieron al encuentro y que pudieron descubrir en estos hermanos más desfavorecidos el rostro de Jesús.
Uno de los participantes manifestó “al mirar sus rostros pude ver en ellos al mismo Jesús que se hizo pobre por nosotros” al propio tiempo que expresaba: “…y que hoy nos sigue diciendo: lo que hagan a estos mis pequeños, a mí me lo hacen”.
El encuentro, que concluyó con un paseo por La Habana Vieja, devino un momento lleno de experiencias de vida para que -como refería Santa Vicenta María- seamos instrumentos de la gracia de Dios para vivir enraizados en Cristo a fin de dar siempre gracias a Dios por todo.
La congregación de las Religiosas de María Inmaculada fue fundada en España (1876) por Santa Vicenta María López y Vicuña (1847-1890), dedicándose principalmente a la enseñanza y guía de las trabajadoras del servicio doméstico, en una pedagogía siempre preventiva y promocional. Están presentes en Cuba desde 1915 y se expanden por la Isla a partir de 1978 en Cienfuegos, 1986 en Trinidad (Sancti Spiritus), 1990 Las Tunas y 1996-2008 Sagua La Grande (Villa Clara).