Una reflexión sobre la reinserción social en el ámbito penitenciario
Texto de archivo publicado el 6 de junio de 2016 en la sección «Noticias de Cienfuegos».
Jorge Luis Lanza Caride
Diócesis de Cienfuegos, Obispado, 6 de junio de 2016: Los miembros de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Cienfuegos, en la región centro-sur de Cuba, se encontraron recientemente para debatir aspectos relacionados con dicha pastoral y la atención espiritual y religiosa a reclusos y sus familiares.
La cita fue presidida por el padre Tarsicio Antón, quien desde hace varios años atiende a los reclusos junto a Anolan Vilela.
En esta ocasión el encuentro contó con la participación de la psicóloga Yarisbey Hernández, quien desarrolló una dinámica encaminada a la reflexión sobre las consecuencias que implica para muchos hijos de reclusos algunas experiencias de exclusión y discriminación frecuentes en determinados ámbitos sociales y profundizar en las relaciones humanas.
Sobre ese aspecto se reconoce la necesidad de apoyar las familias de los reclusos, pues estos también sufren por las condenas de sus familiares.
En el marco del encuentro Anolan compartió su experiencia como participante en el Encuentro Nacional de Pastoral Penitenciaria desarrollado en la Diócesis de Pinar del Río y la presencia del coordinador a nivel nacional de esta pastoral monseñor Jorge Enrique Serpa, obispo de Pinar del Río
Un momento significativo fue el testimonio ofrecido por el ex recluso Irelvis Amarales Madrazo, sobre el dolor espiritual que implica la reclusión para el interno y sus familiares, sobre todo para los hijos de los reclusos que en ocasiones experimentan la exclusión social.
En este espacio se debatió con profundidad el discurso del Papa Francisco en la cárcel de Juárez, México, su importancia en el mundo de hoy y contextualización en el escenario cubano. La dimensión que adquiere este discurso en estos tiempos resulta trascendental.
El papa Francisco insiste una vez más en demoler las estructuras sociales que generan la denominada filosofía del descarte, es decir, la deshumanizante cultura de la exclusión que impera en el mundo de hoy.
De las reflexiones grupales se llegó a la conclusión que la esencia de la misericordia en el ámbito penitenciario tiene como misión lograr humanizar estos centros, influir tanto en los reclusos como en los agentes carcelarios, reconociendo que el recluso aunque se encuentre privado de libertad jamás pierda su dignidad y al finalizar la condena logre la reinserción social e iniciar un nuevo proyecto de vida iluminado con la fe cristiana.
“Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir experimentó el infierno, -afirma el Santo Padre- puede volverse un profeta en la sociedad. Trabajen para que esta sociedad que usa y tira a la gente no siga cobrándose víctimas.”
Al finalizar este ejercicio se informó sobre la situación de los internos que han solicitado asistencia religiosa y las estrategias de cada comunidad para atender a las familias de los internos.