“Él va por Ti”, quiere tener un encuentro contigo durante estos días, ¿le das tú el espacio para tener ese encuentro?”

31 de julio de 2015

Texto de archivo publicado el 31 de julio de 2015 en la sección «Noticias de Camagüey».

Juegos Deportivos en Camaguey

Texto: Vicente Jaramillo Errázuriz. Misionero chileno en Cuba.

Foto: Jorge González Rodr´guez

Parroquia de Nuevitas, Arquidiócesis de Camagüey, 30 de julio de 2015 / El día 22 de julio,eran las 4:00 a.m. y desde Santa Cruz salíamos arrastrándonos, muertos de sueño a tomar el camión rumbo a Camagüey, un grupo de jóvenes para los XXI Juegos Vicariales de Verano. Nosotros, chilenos, de esto no sabemos nada, pero a los veintitantos segundos (tal vez menos) de instalarnos en nuestros asientos empiezan a bombardearnos de cuentos y anécdotas de los años anteriores: “y el año anterior fue que perdimos la triatlón porque la bicicleta estaba mala”, “¿te acuerdas de cuando…?”, “y él que hizo…”, “Y aquella…”. Risas, miradas, aplausos, cantos, ojos que brillan. No sabremos nada, pero sus caras nos dicen todo: “¡al fin llegó este día!”. Sí, esto se espera todo el año, esto se sueña, esto da sentido, vale la pena.

Vamos a quedarnos un solo día. ¡Sólo uno! ¿Podremos darnos cuenta del porqué tanto cariño a estos encuentros? Ojalá, ¡poder encontrarnos con Cristo a través del deporte! Por ahora lo único en lo que pensamos es en jugar fútbol y poder demostrar por qué somos los campeones de la Copa América.

A las 11.00 p.m. recuento de lo vivido durante el día. Conclusión: ¡espectacular!

Nuestro intento de demostrar alto nivel futbolístico fracasó rotundamente, menos mal seguimos siendo campeones de América. A pesar de nuestra intervención, Santa Cruz-Florida logró ganarle a Esmeralda y por el otro lado Nuevitas a Camagüey. Esos son todos los equipos que juegan. En el voleibol ni siquiera hicimos la prueba, ahí sí que somos horribles.

Este año quiere ser distinto, ya no tanto una competencia deportiva sino más bien un encuentro, un espacio para poder vivir la comunidad, los vínculos, la familia. Por eso se inventó “el juego de la vida” que pone desafíos diarios a cada equipo que lo obligan a conocer más a los demás grupos, a ser creativos y estar unidos.

¡Y la inauguración! En medio de la misa, con videos del Papa, cantos, aplausos. Muy cubano todo. Se terminó bailando, por supuesto. Y el Padre Bladimir que nos decía: “Él va por Ti, Jesús va por Ti, quiere tener un encuentro contigo durante estos días, ¿le das tú el espacio para tener ese encuentro?”. Cada mañana habrá oración y un espacio de silencio para hablar con Dios. Empezamos a entender el sentido de todo esto: encuentro. Con Jesús, con los demás, con el deporte, con la entretención, con el silencio. ¡Un reencontrarse! ¡Y nosotros los jóvenes que vamos tan rápido y nunca hay tiempo para eso! Eso es lo que hace que las anécdotas tengan ese sabor de leyendas, porque cada vez que nos las cuentan no sólo hablan de lo que pasó, sino también del ambiente en que las vivieron: en un ambiente de encuentro. ¿Alcanzamos a vivirlo nosotros? Algo, poco. Ojalá habernos quedado algo más, toda la semana, pero no se puede todo en la vida. Al oro día volvimos a Santa Cruz.

Parroquia de Santa Cruz del Sur, sábado 25 de julio, 4:00 p.m. Vuelven a sonar las risotadas por la Parroquia. Es la gente de los Juegos Deportivos que ya volvió. Dicen que Esmeralda ganó “el juego de la vida” y Santa Cruz-Florida los deportes. Dicen que en el nado quien iba primero paró a esperar a los otros que iban mal. Dicen que ya no quieren escuchar más “la gozadera”. Dicen que hicieron nuevos amigos. Dicen que fue muy familiar. Dicen que estuvo tremendo. Dicen que pudieron rezar mucho. Dicen que estuvo especial. Dicen tantas cosas y hay una que no dicen pero ahí está, en su mirada: “me encontré con Jesús, Él verdaderamente fue por mí”. Y ahora, ¿vas tú por Él?