Un concierto para Dios en Cienfuegos
Texto de archivo publicado el 25 de febrero de 2016 en la sección «Noticias de Cienfuegos».

A Cristina, que tu voz jamás se apague y pueda llegar a esas periferias existenciales, a tantos lugares donde los ojos de Dios necesitan mirar.
Jorge Luis Lanza
Cienfuegos, Catedral, 23 de febrero de 2016: Aquellos que tuvieron la posibilidad de asistir al concierto ofrecido en la Catedral de Cienfuegospor la cantautora católica mexicana Cristina Villaseñor, el domingo 21 de febrero, pueden considerarse bendecidos por Dios.
En la cita cultural, dedicada a la clausura del año de la Vida Consagrada, estuvieron presentes monseñor Domingo Oropesa Lorente, obispo de Cienfuegos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos provenientes de las distintas parroquias de la Diócesis.
El público cienfueguero pudo disfrutar del talento y el virtuosismo de una artista que entregó obrasde su autoría y de figuras como el compositor Martin Valverde.
Resultó conmovedor apreciar en medio de esas mágicas melodías lágrimas en los rostros de muchas personas a las cuales Dios entró en sus corazones. Él se ha manifestado en cada letra, sin su presencia ella no cantaría de esa manera.
En uno de sus temas, ella reconoce que los dones artísticos son otorgados por Dios, quien ilumina a aquellos que utilizan su creación artística como un vehículo evangelizador.
Las canciones de Cristina Villaseñor son una muestra imborrable de cuán importante resulta amarnos los unos a los otros. Pues Dios jamás nos abandona, incluso no abandona a aquellos que en determinadas circunstancias se han alejado de él.
Ella, a través de la música, compartió mensajes que hicieron reflexionar sobre el sentido de la vida en medio de un mundo marcado por el sufrimiento, recordando que en medio de la oscuridad más larga la misericordia se manifiesta como esa llama que jamás se ha extinguido.
Después de una tarde inolvidable, en la cual la felicidad se asomó a las puertas de quienes acudieron a esta cita en la Catedral, sus canciones permanecerán eternamente en los corazones.
Con una sonrisa en su rostro, colmada de alegría por haber cumplido su misión al compartir su música con sus hermanos de fe, incluso con aquellos que sin profesar la fe católica también recibieron imprescindibles mensajes, Cristina, una joven bendecida por Dios, se llevó en su memoria los aplausos de los cubanos que la aman y esperan por su regreso.